Page 17 - La senda de la piedra
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No h ay en la Aldea escudos nobiliarios   frendada al reparar en los arcos y ver la diferen-
                com o tales. El oficio de la carretería no era ejerci-  cia entre la piedra central con escudo y el resto,
                do por nobles, sino por gente trabajadora, q ue   su antigüedad debe ser en todo caso relativam en-
                podían en algún caso asim ilarse, a  acom odados   te grande, probablem ente del XVII o XVIII y
                com erciantes, o definirse con un térm ino m ás m o-  aunq ue las casas q ue las contienen puedan ser
                derno, com o clase m edia trabajadora.        posteriores, h an "h eredado" y conservado dich os
                       En todo caso fueron gentes discretas q ue   sím bolos. Los propietarios actuales h an perdido
                no cayeron en la tentación ostentosa de colocar   la h istoria, sobre cual es el origen de los m ism os
                sus apellidos im itando a la gente noble o con as-  y su significado, m uch as veces porq ue provie-
                piraciones. Llam arse García (com o m illón y m e-  nen de com pras a sus propietarios iniciales.
                dio de españoles) y poner un escudo en la puerta     Incógnitas pues, q ue intentarem os resol-
                no deja de ser un snobism o.                  ver, aunq ue anticipo, q ue en m uch os casos con
                       Lo q ue si existen son algunos escudos y   poco éxito, q uedando su interpretación en una
                sím bolos q ue m erece la pena reparar en ellos y   sim ple especulación o conjetura, en definitiva en
                tratar de encontrar, si es posible, su significado.   una h ipótesis m ás o m enos apoyada. O tros, afor-
                Estos escudos y sím bolos pueden pertenecer tan-  tunadam ente, q uedarán m ás claros, pero nunca
                to a la voluntad del dueño, com o al caprich o or-  definitivam ente resueltos. Sirva esto para esti-
                nam ental del cantero, e incluso com o ya se h a   m ular a los aldeanos, a buscar con m ás profundi-
                apuntado a la reutilización de la piedra. Com o   dad su verdadero significado.
                se irá viendo m as adelante, esta h ipótesis se ve re-







                                                              sus obligaciones no eran m uy específicas pero
                                                              entre ellas cabe m encionar: acudir a los m anda-
                                                              tos de los inq uisidores, denunciar a los sospe-
                                                              ch osos,  conducir  a  los  presos,  etc.  Su
                                                              nom bram iento debía reunir ciertos req uisitos co-
                                                              m o: ser casados, viudos o clérigos de órdenes
                                                              m enores; no ser extranjeros; residir en el lugar y
                                                              juram entar antes de ejercer el cargo. Tenían una
                                                              condición m uy especial pues eran oficiales per-
                                                              m anentes pero sin salario cuya función princi-
                       Se trata sin duda del escudo m ás singu-  pal  era  inform ativa.  Este  cargo  era  m uy
                lar de La Aldea, es el de la tem ida Inq uisición,  apreciado porq ue, aunq ue no daba ninguna com -
                de su existencia puede deducirse, q ue en el m o-  pensación económ ica directa, otorgaba prestigio
                m ento  de  la  construcción  h abitaba  en  la  casa  y h onores adem ás del beneficio del fuero propio
                algún cargo de la m ism a, lo m ás probable es q ue  y exención de algunos im puestos, sin despreciar
                fuese un “Fam iliar”. Estos cargos eq uivalían a  el m arch am o de “cristiano viejo”
                funcionarios de la institución, pero sin sueldo.     En  la  revista  Nº  1  de  la Aldea  ya  se
                       Dentro  de  la  estructura  u  organigram a  trató en profundidad este escudo, por ello única-
                de la Inq uisición, existía la figura del fam iliar,  m ente com entar, q ue dado q ue la fech a de cons-


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