Page 30 - La senda de la piedra
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Si los sím bolos no son fáciles de interpre- otros casos con m ultitud de abreviaturas.
tar, las leyendas en principio sí, se trata únicam en- - El idiom a: latín, castellano antiguo, etc.
te de leerlas, pero las cosas nunca son tan - Tam año, leyendas m uy peq ueñas q ue pasan de-
sencillas, al m enos en algunos casos, dependien- sapercibidas a sim ple vista.
do de m uch os factores entre los q ue destaco los - Situación, fuera del alcance de la vista.
siguientes: - Parciales, por h aberse perdido una parte
- Pueden no ser m uy legibles por el estado su con- Todo ello puede influir en q ue el texto
servación. no sea tan fácil de transcribir, com o en principio
- Pueden contener un lenguaje sim bólico y en se esperaba, veam os los ejem plos "aldeanos".
Aún cuando existe una m onografía (Nº lugar destacado en dich a sociedad.
1), sobre los altares de la Iglesia, en la q ue se El apellido Th eresa, aparece con h inter-
trataron la m ayoría de sus sím bolos y leyendas, calada, form a h abitual de escribirlo en esa épo-
se vuelven a incluir aq uí, para dar una visión de ca. H oy no existe este apellido en la Aldea.
conjunto al lector del presente estudio, no Tal vez se trate de Francisco H ernández
dejando fuera su edificio m ás singular, aunq ue Fuentes, q ue figura en la relación de carreteros
nos referirem os a ellos de form a breve. del Catastro de Ensenada de 1753, aunq ue m ás
m e inclino por q ue fuese el padre de Juan
Con buen criterio cuando se co- H ernández M artín, propietario de 52 carretas de
locó el actual suelo de la Iglesia se respetó la lo- trajino, h abrá q ue contrastar este dato con los li-
sa de uno de los num erosos enterram ientos (el bros de las cofradías y con los del registro de na-
resto estaban bajo el suelo de m adera o bajo alta- cim ientos, defunciones y m atrim onio.
res). Tanto los apellidos H ernández (Fuentes)
Una fam ilia acom odada obtuvo los favo- y Th eresa, h ace años q ue ya no existen en la Al-
res para q ue su enterram iento q uedara inm ortali- dea. Las dificultades de finales del XVIII y prin-
zado, m ediante la inscripción de la losa. Su cipios del XIX, parece q ue obligaron a algunos
estado de conservación es bueno, a pesar del tiem - carreteros a abandonar su actividad y los m ás pu-
po transcurrido, y su transcripción es la siguien- dientes debieron trasladarse a otros lugares (Ver
te: "Aldea,
ESTA SEPVLTVRA FUE DO NADA PO R H ontoria y
FRANCISCO H ERNZ Y SV M VGER ANA CA- Navas del
M ARERO TH ERESA PARA SI Y SVS H ERE- Pinar en
DERO S. AÑO DE 1764. 1753 a la
¿Por q ue digo q ue se trataba de una luz del ca-
fam ilia acom odada? Pues obviam ente porq ue no tastro de
todos podían perm itirse una losa, y sobre todo Ensenada",
por la posición en la Iglesia. Delante se del m ism o
enterraban los m ás pudientes y atrás del todo autor)
(bajo el coro), los pobres y los niños, estos
últim os, porq ue socialm ente no eran casi
personas, la alta tasa de m ortalidad infantil,
h acía q ue h asta llegar a m ozo, no ocupasen un
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