Page 42 - La senda de la piedra
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cum ental, q ue será difícil encontrar, cuando no
im posible, de m anera q ue el m ayor m érito (de
A pesar del reducido tam año del pueblo h aber alguno), h abrá consistido en sacarlos a la
y com o se h a podido ver, a través de las páginas luz y reunirlos en esta m onografía para su difu-
precedentes, su sim bología es lo suficientem en- sión.
te rica, com o para ser m erecedora de estudio y
sus leyendas unas veces claras y otras enigm áti- Abundando en lo anterior, h e de añadir,
cas, lo suficientem ente descriptivas por un lado, q ue es posible q ue alguna de las interpretaciones
com o para dejarnos datos sobre su h istoria, y su- resulte atrevida, inexacta, poco rigurosa, o m e-
gerentes en otros, com o para incitarnos a conti- rezca cualq uier otro tipo de calificativo sim ilar,
nuar buscando su significado. es el riesgo del q ue trabaja en barbech o, tóm ese
en esos casos, com o un intento de aproxim ación
H e pretendido "peinar" el pueblo y ser a su conocim iento, siem pre bien intencionado,
exh austivo en la búsq ueda, aunq ue estoy conven- q ue nunca fue m i intención "sentar cátedra sobre
cido q ue en cualq uier m om ento m e volverá a sor- piedras", sino sim plem ente anim ar a los aldea-
prender, com o m e h a sucedido tantas veces a lo nos a redescubrir, lo q ue para sus antiguos m ora-
largo de esta "senda", q ue en principio subes- dores era cotidiano y obvio, y q ue por causa del
tim é en longitud, y q ue deseo sirva de estím ulo tiem po fue q uedando en el olvido, porq ue la m e-
a otros cam inantes, bajo la prem isa de q ue siem - m oria es frágil y solo lo escrito q ueda.
pre q uedan cosas por descubrir.
Con todo ello, invitar a los lectores a re-
Algunos sím bolos o leyendas no h an si- correr esta "senda", con una m irada nueva q ue
do deliberadam ente incluidos, unos por ser m uy perm ita disfrutar de los peq ueños detalles, con la
recientes y de escaso interés, m as cerca del graffi- esperanza de q ue otros ojos, sean capaces de des-
ti o la sim ple m arca de algún m ozalbete aburri- cubrir, lo q ue tal vez a m í se m e negó.
do, q ue de la intencionalidad de un cantero,
otros por no m ostrar rasgos legibles interesantes.
Algunos lectores podrán pensar, y con
razón, q ue m uch os sím bolos q uedan sin resolver
de form a definitiva, es cierto, com o tam bién lo
es, q ue resultará difícil h acerlo sin un apoyo do-
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