Page 3 - Revista 2014
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Sumario y editorial.












                                                                             Dicen que el siete es el número
                                                                      místico y mágico por excelencia, e in-
                                                                      cluso  recibe  el  nombre  de  ‘la  cifra  de
           Siete años                                                 las cifras”. Algunas religiones lo consi-
                                                                      deran  sagrado,  pero  nosotros  no  le
                                                                      daríamos tanta importancia, si no fuese
                                                                      porque representa a nuestra séptima re-
                                                                      vista,  y  sinceramente,  no  esperaba  yo
                                                                      llegar tan lejos en esta aventura. El ca-
                                                                      so es que para celebrarlo, aquí estamos
                                                                      un año más, escribiendo estas cortas le-
                                                                      tras a modo de pequeña editorial, mien-
                                                                      tras  en  mi  escritorio  contemplo  un
                                                                      décimo  de  lotería  que  acaba  en  siete,
                                                                      no  es  que  mi  futuro  vaya  a  depender
                                                                      de un miserable sorteo, pero por si aca-
                                                                      so lo he comprado. Tanto si toca como
                                                                      si  no  toca,  el  siete  es  motivo  de  cele-
                                                                      bración y además a la suerte "se la tien-
                                                                      ta".
                                                                             Y    así   hemos    hecho    las
                                                                      anteriores  revistas,  tentando  a  la  suer-
                                                                      te,  unas  veces  con  más  acierto  y  otras
                                                                      con menos, algunas más llenas y otras
                                                                      más flacas, pero en las que nunca faltó
                                                                      ilusión  y  de  ilusión  también  se  vive,
                                                                      aunque se empeñen en decir lo contra-
                                                                      rio o traten de quitárnosla, que es peor.
                                                                             Un  año  más,  durante  nuestras
                                                                      modestas fiestas, aparecerán estas pági-
                                                                      nas,  para  intentar  dar  mayor  lucimien-
                                                                      to a esa etapa de la estación veraniega,
                                                                      que tenemos a bien pasar todos juntos,
                                                                      emulando  que  somos  un  pueblo,  aun-
                                                                      que solo sea por unos días, intentando
                                                                      conservar  las  tradiciones,  aunque  sea
                                                                      revistiendonos  con  trajes  imposibles,
                                                                      dando color a estas calles, de tristes in-
                                                                      viernos  y  llenando  de  voces  estas  pie-
                                                                      dras, casi mudas el resto del año. Que
                                                                      esa costumbre continue y que nadie fal-
                                                                      te a la cita.


                                                                                          Víctor J. Campo



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