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Revista Nº 4 - Ago/2011
             Aldea del Pinar



                   El cura de la Aldea.


                         n el número anterior, hablamos del cu-
                                                              que le paga la cofradía de las Ánimas por 120 mi-
                         ra de Hontoria, no del actual, sino de
                                                              sas, valoradas a 4 r/misa, que no está nada mal si se
                         aquél que vivió hacia la mitad del si-
                                                              considera que por aquellos años, 4 r. era lo que ga-
             glo XVIII, de su singularidad por lo cercano de sus
                                                              naba de salario diario un jornalero y que 480 era ya
             apellidos, por sus bienes en tierras y sobre todo por
                                                              un suelo anual frecuente, tan bueno como el de los
             su característica de cura-carretero.
                                                              gañanes de la carretería y mayor que el de un pastor.
                    Este año parece obligado dar cabida a otro
                                                                     De los diezmos obtenía 192 r. adicionales y
             cura del lugar y hemos elegido para ello al de la Al-
                                                              un  pequeño  extra  del  diezmo  de  nabos,  12  reales.
             dea, tal vez no tan peculiar pero desde luego intere-
                                                              Esto de los nabos ya traté de explicarlo con anterio-
             sante  por  su  ajustada  economía,  fiel  reflejo,  sin
                                                              ridad,  en  estos  pueblos  (y  en  todos)  el  cultivo  del
             duda, de la de algunos de sus feligreses y por que
                                                              nabo  revestía  de  gran  importancia,  tanto  como  ali-
             no, de su generosidad.
                                                              mento del ganado como de los humanos, hay que te-
                    En la tabla adjunta y de fuentes del catastro
                                                              ner en cuenta que a pesar de que la patata se trajo
             de Ensenada se han obtenido los diferentes concep-
                                                              de América tras el descubrimiento, su cultivo no se
             tos por los que obtenía oficialmente sus rentas, e in-
                                                              extendió en España hasta muy tarde. Es posible que
             cluso  tenemos  sus  gastos,  con  lo  cual  se  puede
                                                              el nombre de Rabanera, pueda venir de la abundan-
             obtener su renta neta después de impuestos y “gas-
                                                              cia de rábanos (y nabos) de sus huertas, así mismo
             tos necesarios” (esto último lo comentaremos apar-
                                                              se podía apuntar como origen de Navas, el de nava,
             te).
                                                              naviza, e incluso el apellido Navazo.
                                                                     Pero  sigamos  con  el  cura  y  sus  rentillas,
                    Lo  primero  su  nombre,  Martín  del  Río,  de
                                                              aparece otro diezmo singular el de pollos, 30 r, que
             40 años de edad (en 1752), a diferencia del de Honto-
             ria, este cura parece provenir de fuera del entorno y
             no posee patrimonio en el lugar. Lo segundo sus títu-
             los beneficiado  y teniente de cura de Aldea del Pi-
             nar.  Lo  de  beneficiado  se  refiere  a  que  gozaba  de
             algún beneficio que le permitía vivir y servir como
             cura, estos no eran ordenados en tanto en cuanto no
             dispusiesen de uno o varios beneficios que les permi-
             tiesen llevar una vida digna, de ahí el dicho de no te-
             ner “oficio ni beneficio”, si alguien no tiene oficio,
             en el caso del lego, o no tiene beneficio, en caso de
             un cura, está destinado a la miseria.
                    Lo  de  teniente  de  cura  se  refiere  a  que  no
             era  párroco  propiamente  dicho,  si  no  un  ayudante
             del de Hontoria, que es en definitiva el significado
             de teniente.

                    Vamos con los ingresos. Por ser teniente el
             pueblo le paga, para empezar, 330 reales de vellón
             al  año.  ¿Es  mucho  o  poco?  Pues  más  bien  poco  y
                                                              si he entendido bien se refiere al valor de los pollos
             más teniendo en cuenta que se trata de una persona
                                                              diezmados y no a 30 pollos de corral de esos luci-
             importante  e  ilustrada,  algo  menos  de  lo  que  gana
                                                              dos  y  capones.  El  diezmo  de  animales  se  cobraba
             un  gañán  en  la  carretería,  aunque  bien  es  verdad
                                                              por  su  equivalente  en  moneda,  porque  de  la  otra
             que se deslomaba menos y la casa le salía gratis.
                                                              forma tendría solo derecho a un par de tajadas.
                    A  lo  anterior  hay  que  añadirle  480  r/año
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