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Revista Nº 4 - Ago/2011
Aldea del Pinar
paso obligado y temido purgatorio.
Total que entre pitos y flautas ingresaba
2313 reales al año, que no es que fuese una cantidad
elevada, pero desde luego mucho mayor que la de
muchos profesionales e incluso carreteros.
Respecto al capítulo de gastos, solo figuran
dos, por un lado el subsidio y escusado, que es el
único impuesto que pagan los religiosos al rey y por
otro el sueldo de la criada. Aunque choque la
consideración de este gasto como necesario, hay
que tener en cuenta que en el contexto de la época
(y mucho después también), la figura del cura, era
inseparable de la de alguna compañía femenina que
atendiese a las tareas domésticas de su casa, general-
mente una hermana solterona o las “famosas sobri-
No siempre hubo bancos en las iglesias
nas”, de cualquier modo, y fijándonos solo en lo
Otro ingreso importante es el de limosnas
de pie de altar, en total 1200 r., que es sin duda una
cantidad importante, equivalente por si sola al suel-
do de un cirujano de pueblo (cirujano-barbero), a pe-
sar del nombre, “estas limosnas” no eran el
resultado de obras de caridad ocasionales, sino per-
cepciones anuales fijas derivadas o vinculadas a de-
terminados bienes, casi siempre inmuebles, que
Firma al pié de su declaración.
quedaban sujetos a garantía hipotecaria para el su-
puesto de incumplimiento, también se incluían los
derechos por certificados, servicios no gratuitos, económico hay que ver “el sueldo de mierda" que
etc..
percibía la criada, 132 r/año.
Por la publicación de los diezmos ingresa 7
Bueno en este caso, nos podemos dejar de
r. al año. El cura registraba en un libro las cantida-
especulaciones, pues conocemos la composición
des retiradas como diezmo y el reparto de las mis- exacta de su casa. Le sirve de ama María del Río
mas. Estos libros son hoy una buena fuente de datos de 48 años, que suponemos era una hermana mayor,
económicos.
una criada que se llamaba Martina Elvira de 25
A continuación figuran las rentas de algunas
años y además tenía a su cargo un sobrino
tierras, que probablemente constituían el beneficio.
estudiando, Antonio García de 15 años y una
Y por último dos aniversarios perpetuos, es decir, sobrina Rosa Rey Río de 11años. Así que visto lo
un compromiso de decir misas de aniversario a un di- visto, con cuatro a su cargo, el hombre no andaba
funto, que dispuso algunos bienes capaces de gene-
tan sobrado, aunque desde luego estaba bien
rar intereses suficientes y a perpetuidad, para
servido.
Víctor J. Campo
sufragar dichas misas, cuyo fin era el de acortar el
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