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Revista Nº 4 - Ago/2011
             Aldea del Pinar



                   La senda de la piedra. Apéndice II.


                    Hace dos años publicamos la monografía ti-  se ve que no lo tengo en cuenta, porque fue Gloria
            tulada “La senda de la piedra”, en la que se trataba  quien  me  mandó  con  la  máquina  de  fotos  a  mirar
            de recoger toda aquella simbología y textos conteni-  bien la casa de la cañada.
            dos en piedra y en otros materiales, como madera y       Y allí fui, armado de preguntas e impacien-
            bronce.                                           cia y temiéndome lo peor (o lo mejor según se mi-
                                         En  la  revista  del  re),  miré  y  remiré,  dejándome  los  ojos  en  las
                                   año  pasado  se  incluyó  un  piedras, hasta que en la fachada posterior, la que da
                                   primer  apéndice  con  algu-  al  potro,  me  encontré  con  la  respuesta,  que  no  se
                                   nas  piedras  sueltas,  vamos  porque  digo  respuesta  cuando  ya  sabemos  que  se
                                   que  no  habíamos  reparado  tratará seguramente de nuevas incógnitas, de difícil
                                   en ellas y con su inclusión,  solución.
            quería dar por terminado el asunto, aunque en el fon-    La  primera  contiene  una  leyenda  y  en  la
            do siempre sospeché que esto no acabará nunca. La  misma lo que parece una hexapétala protectora. La
            verdad es que di un paseo exhaustivo por todas las  segunda una leyenda con caracteres muy grandes o
            casas  e  incluso  tapias  viejas  sin  encontrar  nada  bien un dibujo que se asemeja al vitor de la casa del
            nuevo, pero cometí un error de bulto, “las casas nue-  toro, es una lástima que el pequeño tamaño de am-
            vas”  y  es  que  aunque  aparentemente  carezcan  de  bas, pues se trata de fragmentos, impida llegar más
            valor hístorico, se hacen muchas veces con piedras  lejos.
                                                                                         Víctor J. Campo
            viejas y a pesar de que esto lo digo muy amenudo,
























                   Por un final feliz.


            Cuando las arrugas borran la belleza,             cuando esperas la visita que nunca llega,
            cuando nada entretiene,                           cuando tan solo son recuerdos,
            cuando las puertas parecen pesar una tonelada,    cuando una conversación con alguien es un regalo,
            cuando empujar el carro de la compra es un suplicio,  cuando no importa la hora, ni el día, ni la noche,
            cuando tu compañero fiel de paseo es de madera,   porque todos los días son iguales…
            cuando las palabras se pierden antes de llegar a los         Cuando mi memoria falla y la vuestra también y
            oídos,                                            olvidáis que sigo aquí.
            cuando solo puedes ver a través de cristales,           Por un final digno… Por un final feliz.
            cuando el menú del día son capsulitas de colores,
            cuando todo es dolor,                                           Sheila Barrul
            cuando viajar en autobús es una odisea,                         20 minutos
            cuando viene a cuidarte alguien extraño,                        6/09/2010




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