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(*) Errar es humano, pero echarle la culpa a otro, es más humano todavía.
Aldea del Pinar Revista Nº 7 - Ago/2014
"El cine en la Aldea".
meros en bajar eran los niños de nuestra edad,
EL CINE EN LA ALDEA especialmente Juan Ramón que a veces cenaba
con nosotros y jugábamos sin parar hasta la ho-
Estos últimos veranos hemos tenido la ra del comienzo de la sesión.
suerte de que en la semana cultural nos proyecta- Los mayores, cada uno venía con su si-
ra Víctor en el salón, películas para niños y adul- lla y mi madre colocaba un banco sin respaldo,
tos. que todavía está por casa, para la chiquillería.
Este hecho me ha recordado con cierta La gente joven también se subía encima de las
nostalgia el cine de mi niñez en La Aldea, al arcas que había en el portal. En el centro se co-
igual que en la película “El Cinema Paradiso”, locaba una gran lona blanca, como una sábana
volver a la infan- grande.
cia, viajar en el Se apagaba la luz y primero comenza-
tiempo. ba el NODO, que eran noticias y documentales
El día que tenía- que se proyectaban obligatoriamente antes de
mos cine era toda la película, era en blanco y negro. Llamaba la
emoción y magia. atención la peculiar sintonía y la voz grave del
¡Hay función! Ex- locutor con imágenes repetidas de Franco inau-
clamábamos. gurando algo y algún acontecimiento deportivo.
Estamos hablan- Y empezaba la emoción…El señor
do de finales de la
década de los años
50 y comienzos de
los 60. Nos traía
el cine cada semana el señor Jesús de Pala-
cios. Después se fue espaciando a cada quince
días.
Entonces no había televisión .El máxi-
mo adelanto del que se disponía en las casas
era la radio. Series como” Matilde ,Perico y Peri-
quín “patrocinadas por Cola –Cao con su famo-
sa canción, novelas como Ama Rosa , y discos
dedicados con motivo de cumpleaños , prime-
ras comuniones o aniversarios ,en su mayoría co- Jesús ponía en el proyector la cinta que sacaba
plas. También se oían las noticias o “el parte” a de unas cajas circulares metálicas y comenzaba
medio día, a las dos y media y a las diez de la la película.
noche, todas las cadenas de radio tenían que co- Había un descanso en la mitad mientras
nectar con Radio Nacional. cambiaba de rollo y rebobinaba la primera par-
El cine era en mi casa, bueno la casa” ca- te con una manivela. Este descanso era aprove-
rretera” de mis abuelos que era donde vivía- chado para saltar, bailar y cantar por parte de la
mos entonces, el portal era el punto de infancia.
encuentro de todas las familias, el lleno estaba La mayoría de las películas pertenecían
garantizado. a la distribuidora CIFESA o LA METRO.
No había necesidad de acomodador, ni ta- Veíamos películas españolas como :
quillas, ni sala de proyección. Marcelino, pan y vino, Locura de amor, Bienve-
Nos preparábamos muy pronto, los pri- nido Míster Marshall, Los últimos de Filipinas
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