Page 11 - Revista 2014
P. 11

(*) Errar es humano, pero echarle la culpa a otro, es más humano todavía.
            Aldea del Pinar                                                                Revista Nº 7 - Ago/2014


                   "El cine en la Aldea".





                                                              meros en bajar eran los niños de nuestra edad,
             EL CINE EN LA ALDEA                              especialmente Juan Ramón que a veces cenaba
                                                              con nosotros y jugábamos sin parar hasta la ho-
                    Estos  últimos  veranos  hemos  tenido  la   ra del comienzo de la sesión.
             suerte de que en la semana cultural nos proyecta-       Los mayores, cada uno venía con su si-
             ra Víctor en el salón, películas para niños y adul-  lla y mi madre colocaba un banco sin respaldo,
             tos.                                             que  todavía  está  por  casa,  para  la  chiquillería.
                    Este  hecho  me  ha  recordado  con  cierta   La gente joven también se subía encima de las
             nostalgia  el  cine  de  mi  niñez  en  La Aldea,  al   arcas que había en el portal. En el centro  se co-
             igual que en la película “El Cinema Paradiso”,   locaba una gran lona blanca, como una sábana
                                        volver    a  la  infan-  grande.
                                        cia,  viajar  en  el         Se apagaba la luz y primero  comenza-
                                        tiempo.               ba el NODO, que eran noticias y documentales
                                         El  día  que  tenía-  que  se  proyectaban  obligatoriamente  antes  de
                                        mos  cine  era  toda   la  película,  era  en  blanco  y  negro.  Llamaba  la
                                        emoción y magia.      atención la peculiar sintonía y la voz grave del
                                         ¡Hay función!  Ex-   locutor con imágenes repetidas de Franco inau-
                                        clamábamos.           gurando algo y algún acontecimiento deportivo.
                                         Estamos  hablan-            Y  empezaba  la  emoción…El  señor
                                        do  de  finales  de  la
                                        década  de  los  años
                                        50  y  comienzos  de
                                        los  60.  Nos    traía
             el  cine  cada  semana    el  señor  Jesús    de  Pala-
             cios. Después se fue espaciando a cada quince
             días.
                     Entonces no había televisión .El máxi-
             mo  adelanto  del  que  se  disponía  en  las  casas
             era la radio. Series como” Matilde ,Perico y Peri-
             quín “patrocinadas por Cola –Cao con su famo-
             sa canción, novelas como Ama Rosa , y discos
             dedicados  con  motivo  de  cumpleaños  ,  prime-
             ras comuniones o aniversarios ,en su mayoría co-  Jesús ponía en el proyector la cinta que sacaba
             plas. También se oían las noticias o “el parte” a   de unas cajas circulares metálicas y comenzaba
             medio día, a las dos y media y a las diez de la   la película.
             noche, todas las cadenas de radio tenían que  co-       Había un descanso en la mitad mientras
             nectar  con Radio Nacional.                      cambiaba de rollo y rebobinaba la primera par-
                    El cine era en mi casa, bueno la casa” ca-  te con una manivela. Este descanso era aprove-
             rretera”  de  mis  abuelos    que  era  donde  vivía-  chado para saltar, bailar y cantar por parte de la
             mos  entonces,  el  portal  era  el  punto  de   infancia.
             encuentro de todas las familias, el lleno estaba        La mayoría de las películas pertenecían
             garantizado.                                     a la distribuidora CIFESA o LA METRO.
                    No había necesidad de acomodador, ni ta-         Veíamos  películas  españolas  como  :
             quillas, ni sala de proyección.                  Marcelino, pan y vino, Locura de amor, Bienve-
                    Nos  preparábamos  muy  pronto,  los  pri-  nido Míster Marshall, Los últimos de Filipinas


                                                            11
   6   7   8   9   10   11   12   13   14   15   16