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Aldea del Pinar Revista Nº 7 - Ago/2014
Un rincón para pensar...
NO TODAS LAS OPINIONES SON “RESPE- considerar que tales o cuales ideas u opiniones
TABLES”. son, a mi juicio, verdaderas o falsas, acertadas
o disparatadas y, en ese sentido, “respetables”
Uno de los muchos tópicos que circulan o no...
sin que nadie se atreva a discutirlos, como si fue- El tó-
ran evidentes verdades absolutas, es el de que pico que criti-
“todas las opiniones son respetables”. Por eso a camos puede
más de un lector le sorprenderá la negativa del deberse a que
título. Ciertamente hemos de sostener que toda la indiscuti-
persona, en cuanto persona es respetable, y que ble exigencia
toda persona tiene derecho a expresar sus ideas, de respeto a
sus opiniones. Es más la exposición e intercam- todas las per-
bio de nuestras ideas en una permanente actitud sonas se ha
de diálogo auténtico (que es apertura intelec- transferido,
tual y afectiva a los demás) no sólo es condi- inadvertida-
ción para buscar la verdad sino un deber moral mente, a las opiniones. Y esto da lugar a una
incluido precisamente en el del respeto que de- grave confusión. Porque hay quienes conside-
bemos a la dignidad de toda persona. ran que no aceptar lo que ellos piensan y dicen
Desgracia- es poco menos que una ofensa a su dignidad y
damente fomenta inciviles “fobias” contra ellos. Por eso
siempre ha es tan importante poner en evidencia la false-
habido, hay dad del tópico que criticamos. Pues, obviamen-
y habrá quie- te, una cosa es que yo deba respetar su derecho
nes se consi- de usted a que diga lo que quiera y otra muy
deran con distinta que yo tenga además la obligación de
un derecho estar de acuerdo con usted y no pueda criticar
preferente o aun exclusivo de expresión frente razonadamente sus opiniones, propuestas, pre-
a aquellos a quienes ellos consideran en el tensiones, proyectos, etc.etc.
error. Esa postura, intelectual y moralmente in- Todos tenemos derecho a exponer nues-
sostenible, es la propia de quienes, cuando tie- tras ocurrencias y, dentro de ellas, incluso nues-
nen poder para eso, impiden a los demás por la tras propias tonterías, pero no podemos
fuerza, como dictadores, el ejercicio de la liber- pretender que los demás las asuman y acepten
tad de expresión. Pero no hay nadie con dere- como expresión de la más alta sabiduría. Por
cho o autoridad para determinar y decidir todo esto, la repetida afirmación de que “todas
quién puede hablar, exponer sus ideas, y quién las opiniones son respetables” ha de entender-
no… Y defender la libertad de expresión, para se como una incorrecta y desafortunada traduc-
los demás y para nosotros mismos, supone de- ción de la verdad de que “todas las personas
fender el derecho de cada cual a exponer sus son respetables”. Las opiniones, en cambio,
ideas, aunque éstas, una vez expuestas, les pa- según todo lo antes expuesto, serán o no acepta-
rezcan a los demás verdaderas o falsas, acepta- bles, …“respetables” o no y todas, por supues-
bles o rechazables, acertadas o disparatadas, to, antes criticables, evaluables,…
“respetables” o no...
Todo esto quiere decir que, junto a mi Teófilo González Vila.
obligación de respetar el derecho de todos a ex-
poner sus opiniones, está a la vez mi derecho a
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