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Aldea del Pinar Revista Nº 7 - Ago/2014
de los nietos a la salida del colegio. Al fin se ter-
mina el interrogatorio con la pregunta definiti-
va; -"¿que cuántos años tengo? -"y eso, ¿que
más da?" contesta preocupado pensando en lo
inoportuno del momento. -"Es la norma de la fi-
nanciera", contesta la mujer. -«Desde luego es-
toy viudo para desdicha de mi parienta y la mía
pero no quiero líos de faldas… », añade el hom-
bre un poco mosca. Ella ríe la ocurrencia y le di-
ce que ese es un dato imprescindible; -"acabo
de cumplir setenta y nueve años", contesta, y es-
pera, por fin, para firmar los papeles y recoger
el paquete que contiene el ordenador. Pasan un
par de minutos y la respuesta de la "financiera" Cuando llega a las puertas del colegio,
esa le completa la desazón y con ella el desen- los dos pequeños, que le esperaban ansiosos, sa-
canto; no le conceden el préstamo necesario y len lanzados hacia los brazos del abuelo y le
si quiere llevarse el ordenador no le queda más disparan las preguntas:
remedio que pagarlo en el acto y "a toca teja". -« ¿Abuelo, dónde está el ordenador»?,
Según parece, la suya debe ser «edad de riesgo -« ¿Abuelo, podremos hablar con los primos es-
como para la vacuna de la gripe». El hombre ta tarde?»
no acierta a entender a que riesgo se refiere y la -« ¿Abuelo, nos dejarás jugar al...?»
dependienta, trémula, se lo explica como pue- ………….
de; -«Ya, ya» responde descorazonado cuando
descubre que se trata de eso, de que «uno la pue- El abuelo les mira con ternura y les con-
de palmar antes de pagar los seis recibos». suela diciendo que, de momento, no tienen el
modelo que dijo el primo y que hay que espe-
Su gozo en un pozo. Son ya las dos me- rar a que le llamen por teléfono para ir a reco-
gerlo cuando lo reciban de la fábrica. Los
pequeños se desencantan y el abuelo se mues-
tra inquieto mientras se rasca la cabeza apena-
do. Y recuerda las cosas tan bonitas que dice la
televisión para agradecer a tantos miles de jubi-
lados como él que están batallando para supe-
rar la maldita crisis que deja sin trabajo a la
gente joven y obliga a convertir en milagro la
escasa paga del pensionista. «Los abuelos son
la salvación de miles de parados», proclaman
políticos y tertulianos... Sí, sí, pero por lo visto
representamos un riesgo económico a la hora
de comprar cosas a plazos, se dice…
nos cuarto y tiene que ir en busca de los nietos
que salen del colegio a las dos. Baja por las esca- Burgos, junio 2014
leras mecánicas, entre triste y descorazonado E.G.S.
porque apenas puede dar crédito al desenlace.
Jamás tuvo problemas semejantes, incluso en
tiempos de posguerra en que el Hilario, en su
tienda de ultramarinos de la calle mayor, les
apuntaba las compras de todo el mes y le paga-
ban al final, recién cobrada la nómina de curran-
te.
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