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Aldea del Pinar Revista Nº 7 - Ago/2014
Edad de riesgo.
El hombre acude a una de esas grandes
superficies que barren tiendecitas «de toda la vi-
da» y prometen montes y morenas, -que decía
mi padre- en forma de tentadoras ofertas. Allí se
encamina con intención de adquirir un ordena-
dor portátil para comunicarse con la numerosa
prole familiar desperdigada por el mapamundi.
Sólo la más joven y sus dos hijos en edad es-
colar viven con él en la ciudad. Ha conseguido
aprender a manejar el «Skype» ese, en un curso
acelerado que dieron en el hogar del jubilado an-
tes de la crisis, y ello le permitirá mantener un
contacto tan permanente e inmediato como sus
deseos y los de sus hijos lo decidan. Acude con sonrisas y comienza el tanteo burocrático. Hay
el propósito de mercarse el artilugio aprovechan- que llenar un cuestionario y decidir en conse-
do la "generosa" oferta del hipermercado para pa- cuencia; que si tiene casa propia, que desde
garlo en "cómodos plazos". Porque pagarlo de cuando es suya, que si está hipotecada, que si
un golpe le parece harto costoso para su resenti- tiene deudas pendientes, que si percibe alguna
da economía con una pensión cicatera y la fami- otra renta, que si tiene alguna otra propiedad…
lia añadida de su hija y dos nietos con los que A todo contesta puntualmente, no sin cierto re-
comparte pan, alegrías y tristezas. -En mala ho- celo, considerando que su magín ya lo tiene re-
ra el botarate de su yerno "huyó de la quema" suelto sin tanto enredo y que ha de ir en busca
con el comienzo de la crisis-.
Encuentra la marca y el modelo que lle-
va apuntado en un trozo de papel siguiendo las
instrucciones expertas de sus hijos emigrados y
se dirige al encargado de la sección decidido a
llevárselo puesto. Es bonito, pesa poco y vale
trescientos noventa y nueve con noventa y nue-
ve euros. Ya se sabe, ese céntimo miserable pa-
ra soslayar el redondeo de las cuatro centenas y
engañar ilusoriamente a la inteligencia del com-
prador. El hombre hace sus números y, después
de cubrir los gastos domésticos, parece que
podrá apoquinar los 66,66 euros de vellón de ca-
da mes. Con esa «hoja de ruta», que dicen que
hay que llevar para compras a plazos, y provisto
de su identificación ciudadana, el último recibo
de la pensión y la libreta de ahorros se dispone
a formalizar la compra.
Hay una muchacha amable y especial-
mente cordial que le atiende con la mejor de las
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