Page 86 - Ordenanzas de Hontoria
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Hontoria y sus aldeas.                         Ordenanzas municipales 1741

                      "Mientras todos los animales se recogían por la noche en cuadras y
               tenadas, mi bisabuelo tenía una yegua que le gustaba dormir al raso. A eso
               del atardecer no solo no venía a casa, sino que no había manera de traerla.
               Había buscado el animal un buen sitio para pasar las noches, en las eras,
               junto a unas buenas zarzas.
                      Era  una  época  en  que  los  lobos,  sobre  todo  en  invierno  y
               empujados por el hambre, bajaban hasta las afueras el propio pueblo. La
               yegua  cuando  barruntaba  su  presencia  se  apresuraba  a  colocarse  con  la
               grupa pegada a la zarza, bien protegida por la maraña de ramas y espinas,
               mientras  por  delante  intimidaba  al  lobo  mediante  sus  patas  delanteras,
               estrategia  en  la  que  ya  era  ducha  y  que  al  parecer  le  daba  buenos
               resultados.
                      El bisabuelo, harto ya de aquellos modales equinos, comenta –Esta
               noche te voy a espabilar- y la espabiló, ni corto ni perezoso se fue a por la
               zarza,    la  cortó  y  quemó  sus
               restos,  pensando  -Esta  noche,
               esta,  duerme  en  casa-,    mas  no
               fue  así,  la  rebeldía  del  animal  o
               la  costumbre,  hicieron  que  una
               vez más pasase esa noche al aire
               libre,  el  caso  es  que  acertó  a
               bajar  el  lobo  y  la  yegua  fue  a
               refugiarse   como     era    su
               costumbre,  mas  ¡ay!,  la  zarza  no
               estaba,  relinchó,  braceó  y  coceó,
               pero  el  tozudo  animal  no  acudió
               a refugiarse n la cuadra sino que
               permaneció en las eras acosada por varios lobos, hasta que al fin, agotada,
               se hicieron con ella.
                      Cuando mi bisabuelo fue de mañana a ver que tal seguía la tozuda
               yegua, la encontró muerta, dándose cuenta de su fatal error."
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