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Revista Nº 4 - Ago/2011
Aldea del Pinar
Los santos de Agosto
uestra Revista no puede dejar de hacer espe- fuerte llamada a la fe cristiana. Le impresiona tam-
ciales honores a Agosto, el mes que nos la bién ver cómo una mujer del pueblo entra en una ca-
trae cada año grávida de buenas nuevas, gra- tedral católica, deja a su lado la cesta de su compra
tos recuerdos, hondos afectos, esperanzados propósi- y …ora: algo hay allí que no encuentra en otras con-
tos… Y dentro de Agosto bueno es que miremos a fesiones. Y
San Agustín
sus santos, ejemplos y guías… Si repasamos los fue asimismo
nombres de los santos cuya fiesta se celebra en el oc- decisiva en
tavo mes del año, encontramos figuras tan extraordi- su evolución
narias como las del burgalés, calerogano, Santo religiosa la
Domingo de Guzmán (el día 8), S. Lorenzo (el 10), lectura de la
Santa Clara de Asís(11), S. Bernardo de Claraval Vida de nues-
(20), S. Bartolomé (24), S. José de Calasanz (25), tra Santa Te-
Santa Mónica, madre de S. Agustín (27) y San resa de Jesús.
Agustín (28), una de las figuras más excelsas no só- Bautizada en
lo de la Iglesia, sino de toda la cultura occidental. Pe- enero de
ro, junto con ellos, el mes de Agosto nos presenta el 1922, con 31
ejemplo de entrega absoluta hasta el martirio de dos años, aspira
santas figuras recientes. Se trata de S. Maximiliano ya a entrar en
María Kolbe que entrega su vida en lugar de otro pri- el Carmelo.
sionero, padre de familia, que había sido condenado Pero antes de
a morir por hambre en el campo nazi de exterminio dar ese paso desarrollará una intensa actividad co-
de Auschwitz (14 agosto de 1941), y de Santa Bene- mo docente y conferenciante. Por fin ingresa en el
dicta de la Cruz, monja carmelita, cuyo nombre de monasterio carmelita de Colonia.Realiza su profe-
familia era el de Edith Stein y que muere también sión perpetua el 21 de abril de 1938. En el Carmelo
víctima de la persecución nazi. Digamos algunas pa- continúa su tarea intelectual y redacta importantes
labras más sobre esta nueva santa que ha sido procla- obras filosófico-teológicas. Entre ellas, la dedicada
mada también copatrona de Europa. a S. Juan de la Cruz, en el cuarto centenario del na-
Nace en 1891 en la alemana Breslau (hoy la cimiento de éste (1542), titulada “La ciencia de la
polaca Wroclaw), en el seno de una familia judía. Cruz”, redactada cuando ya estaba tan cerca su pro-
Edith, de joven, pierde la fe. Desarrolla una brillan- pia consumación en la cruz. Al arreciar la persecu-
te carrera académica en una época en la que no era ción nazi, la habían trasladado al monasterio
frecuente que lo hiciera una mujer. Edith defenderá carmelita de Echt en Holanda. Allí es donde la de-
de manera comprometida los derechos de la mujer tiene la Gestapo junto con una hermana suya, tam-
tanto en el plano sociopolítico, como en el intelec- bién religiosa. “Ven, vayamos por nuestro pueblo”,
tual, antes y después de su conversión. La discrimi- son sus últimas palabras allí.Deportada a Ausch-
nación que sufre como mujer y como judía es la que witz-Birkenau, muere, en la cámara de gas, el día 9
le impide obtener una cátedra universitaria para la de agosto de 1942. Juan Pablo II, que la canoniza
que contaba con los mayores méritos. Discípula des- en 1998, dirá de ella: “una hija de Israel que, duran-
tacada de Husserl, padre de lafenomenología, mere- te la persecución de los nazis ha permanecido, co-
ce figurar junto a filósofos como, p.e., Heidegger, mo católica, unida con fe y amor al Señor
Scheler, Ingarden… Juan Pablo II incluye su nom- Crucificado, Jesucristo; y como judía, a su pueblo”.
bre entre los de pensadores que en su búsqueda fi- “Sor Teresa Benedicta de la Cruz --señala el mis-
losófica han obtenido considerables beneficios de mo Juan Pablo II-- nos dice: No aceptéis como ver-
su relación con los datos de la fe (Encíclica Fides et dad nada que esté falto de amor. Y no aceptéis
ratio, n.74). Durante la primera guerra mundial pres- como amor nada que esté falto de verdad. El uno
ta servicio abnegado como enfermera y experimen- sin la otra se transforma en una mentira destructi-
ta el dolor de la muerte de no pocos compañeros. El va”.
ejemplo de entereza que le ofrece la viuda de uno
de ellos (Reinach), profunda creyente, supone una Teófilo González Vila
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