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Revista Nº 4 - Ago/2011
             Aldea del Pinar



            Con un poco de humor, esta que es de taitantos.




                    on  un  gran  esfuerzo  y  con  mucho  humor  que  el  burro  que  montaba  se  espantó,  cosa  que
                    intento  colaborar  en  la  revista.  No  creáis  nunca  he  comprendido  porque  no  hicimos  ningún
            que  lo  tengo  fácil,  que  esta  cabeza  no  da  para  gesto extraño, a veces pienso que pudo ser solo por
            mucho, ya que lo mío es la costura y no la literatura.  verme, ya que de las dos era yo sin duda la más fea,
                    Quisiera  hoy  contar  algo  distinto,  huir  del  pero  “que  demonios”,  tampoco  el  burro  era  tan
            costumbrismo  aldeano,  de  nuestros  tópicos,  de  los  guapo.  Bueno  el  caso  es  que  el  muchacho  vino  a
            temas ya manidos, pero no hay manera, a mi cabeza  dar con sus huesos en el suelo y ya se sabe que las
            solo  acude  Aldea,  Aldea  y  Aldea,  un  solo  tema  y  caídas producen risa, y más si se es quinceañera,  y
            además  obsesivamente  recurrente,  pero  pensándolo
            bien  todos  “los  buenos  escritores”  tienen  un  estilo
            propio,  a  veces  inconfundible  y  quien  me  va  a
            negar,  que  tal  vez  en  mí,  la  Aldea,  constituya
            precisamente  la  base  de  ese  estilo  único,  que  el
            tiempo  sabrá  reconocer  su  mérito,  escribiendo  mi
            nombre en letras de molde, asociado al de mi Aldea.
            No  es  fácil  que  esto  ocurra,  bueno,  más  bien  será
            imposible,  solo  era  una  ilusa  comparación  con
            humor, pero lo que si es serio y cierto, es que lo que
            por  mi  mano  salga,  siempre  intentará  dejar
            constancia de mi amor por la Aldea.
                    Lo que os voy a contar hoy no es gran cosa,
            una mera pincelada de humor rústico y antañón, una  más  aun,  si  se  cuenta  con  la  presencia  de  un
            pequeña  tontería  con  la  que  únicamente  deseo  quinceañero.  Cuando  conseguimos  serenarnos  un
            obtener  una  sonrisa  en  el  lector.  Una  sonrisa  poco le preguntamos
            terapéutica,  que  además  de  rejuvenecer,  ayuda  a    - ¿Qué. Te has hecho daño?
            pasar  la  vida  en  otra  dimensión,  donde  las  cargas   Aquella  pregunta  inocente  fue  la  peor  que
            parecen  más  livianas  y  los  contratiempos  más  pudimos  hacer,  ya  que  el  muchacho,  azorado  sin
            lejanos.  ¿Os  habéis  dado  cuenta  que  fácil  resulta  duda  por  lo  ridículo  de  su  caída,  en  presencia  de
            reírnos mientras jugamos inocentemente a las cartas  "damas tan distinguidas", no se le ocurrió otra cosa
            en  el  verano?  Que  buen  colofón  del  día  y  que  que contestar.
            bálsamo para el descanso. Por cierto no creo que se      - No, si no me he caído, me iba a bajar ya.
            me olvide nunca una noche en la que Simón pidió          En  ese  momento  la  risa  no  hizo  sino  subir
            brisca  a  sus  tres  compañeros,  teniendo  el  para  de  tono,  sin  poderla  frenar,  mientras  el  muchacho,
            rematar el dos de triunfo ¡Gracias por ese momento  corrido,  tironeaba  de  los  burros  a  fin  de  quitarse
            Simón!                                            cuando  antes  de  aquel  teatro  improvisado,  donde
                    En la época de mi mocerío, todas las tardes  sin querer, se había convertido en el actor principal
            al atardecer una de mis hermanas (no recuerdo bien  de una comedia.
            cual de ellas) y yo bajábamos a por agua a la fuente
            que  llamábamos  y  llamamos  “nueva”,  pues  según      Y  hasta  aquí  la  pequeña  historia  de  este
            mi madre era mejor para los garbanzos. Al llegar  a  año,  animaros  a  todos  a  escribir,  para  que  no  se
            la altura de la casa del tío Gregorio, “el Guiña”, nos  olviden  aquellos  sucesos  y  detalles  curiosos  y  a
            encontramos con un mozo que servía en el molino,  veces  graciosos,  que  de  otra  forma  caerán  en  el
            en  lo  que  en  aquellos  momentos  se  llamaba  de  olvido.  También  animar  a  los  jóvenes  a  participar,
            criado. Iba el galán conduciendo dos burros, uno en  seguro  que  ellos  tienen  también  sus  pequeñas
            el  que  montaba  y  otro  del  ramal,  “acarreando”,  historias y sobre todo su largo futuro.
            operación  que  consistía  en  recoger  trigo  un  día  y   Hasta el año que viene.
            devolverlo convertido en harina al siguiente.
                                                                                      Ma. Ángeles Chicote
                    No  se  porque  motivo  ni  razón,  el  caso  es


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